Agosto 26, 2010
Sin lugar a dudas, la certeza de la no historicidad de La Biblia, en muchos de sus pasajes, no es demostrable, tampoco contribuye a la fé, que es lo que la Iglesia debe sucitar. Tanta ciencia o pseudo ciencia, tanto racionalismo, tanto progresismo, estoy seguro que como mínimo es una tontería y como máximo una traición.
Carlos Santi.
Mayo 3, 2010
Quiero ejercer con ustedes mi propia libertad de expresión poniendo en cuestión el mensaje de este correo electrónico.
Habitualmente recibo sus mensajes, noticias, avisos…
Me gusta leer los comentarios del Evangelio en los que más de una vez Jesús nos advierte que, como discípulos suyos, deberíamos vivir para construir el “Reino”, “Su Reino”, que “no es de este mundo”…
Creo que para ser coherentes en nuestra profesión de fe deberíamos bregar por el amor, la unidad, la paz y la justicia, en lugar de “tomar partido” cuando la sociedad de nuestro querido país se divide, se distancia, se diferencia, se discrimina…
La “libre expresión” es “libre” para todos… los “prestigiosos” y los desconocidos… los individuos poderosos y los que necesitan aglutinarse, aunque sea temporalmente, para poder ser oídos… vistos… reconocidos…
Jesús, en el Evangelio, llama “hipócritas” a los fariseos que se rasgaban las vestiduras cuando sus discípulos “transgredían la ley” mientras ellos, “en nombre de la ley” ostentaban sus privilegios y despreciaban a los pobres, las viudas, los leprosos y a los que ellos mismos rotulaban de “pecadores”…
Jesús nos dice que vino al mundo por estos últimos…
Jesús nos enseña a mirar “la viga del propio ojo”… ¿Acaso nadie reconoce las “agresiones” que cotidianamente formulan los supuestos agredidos , en nombre de la libertad de expresión? ¿Nadie nota que están causando un daño profundo en la sociedad instalando miedos y enfrentamientos desde su labor cotidiana?
No quiero hacer aquí una victimización ni mucho menos una apología de las personas que esgrimieron los ”afiches” en cuestión, pero creo que, en todo caso, no deberían ser tan repudiados… por ejercer, al igual que los periodistas allí retratados, su propia “libertad de expresión”…
Y que las Iglesias se involucren tanto en estas cosas, me duele profundamente. Porque también soy Iglesia y, desde que opté por serlo, desde que le dí mi SÍ a Jesús, lo hice pensando en cumplir tanto el primero como el segundo “mandamiento más importante”: AMAR A MI PRÓJIMO COMO A MÍ MISMA.
¿Cómo amarlo? Desde el respeto, desde la conciliación, desde la construcción de confraternidad, de comunidad y hasta de Patria.
Si no trascendemos al desamor, a los desencuentros, a las diferencias… si no nos elevamos un poco más allá de “las cosas de este mundo”… ¿de qué manera daremos testimonio del infinito Amor que nos tiene Dios?…
Gracias por leer. Lucía Zalazar.
Marzo 14, 2010
Tras un largo conflicto, el destacado biblista argentino Dr. Ariel Álvarez Valdés abandona el sacerdocio.
Debemos recordar el planteo que dio origen a esta lastimosa decisión. En agosto del 2008, a poco de asumir como obispo de Santiago del Estero, monseñor Polti prohibió al presbítero Dr. Ariel Álvarez Valdés que continuase ejerciendo su apostolado de dar a conocer la Palabra de Dios en forma sencilla y creíble, difundiendo de ese modo los nuevos e importantísimos logros alcanzados por la teología bíblica. http://www.pregoncristiano.com/